Punta Licosa es el cabo que cierra por el sur el golfo de Salerno y abre paso al litoral del Cilento.
Área marina protegida y Zona de Especial Protección, este magnífico rincón del Cilento se considera, con pleno derecho, una de las localidades costeras más bellas del mundo.
Su hábitat natural alberga bellezas capaces de cautivar a cualquier visitante, mientras que su historia hunde sus raíces en el Paleolítico superior.
Su nombre evoca un mundo de leyendas antiquísimas; de hecho, Licosa es Leucosia: junto con Parténope y Ligeia, es una de las míticas sirenas.
El nombre deriva del griego Leukòs, que significa blanco, el mismo color de los bajíos y de las rocas a flor de agua que rodean el islote. Debido a su relieve llano, que coincide perfectamente con la descripción homérica, los propios griegos de la zona ubicaron el mito de la sirena Leucosia en la isla de Licosa desde la época arcaica.
Según la tradición más antigua de las Argonáuticas órficas, Parténope, Ligeia y Leucosia, derrotadas en el canto por Orfeo, se lanzaron al mar, donde se transformaron en rocas. En las Argonáuticas de Apolonio de Rodas, en cambio, la causa de su muerte fue la insensibilidad de Ulises a su embriagador canto: por este motivo se arrojaron al mar, que arrastró sus cuerpos a diferentes lugares.
Leyenda, y también Historia. Desde Oriente llegaron los pinos de Alepo, que hoy en día siguen siendo la planta símbolo —junto con los algarrobos— de este tramo del litoral del Cilento. De hecho, la silueta de los pinos de Alepo peinados por el viento es, tal vez, la postal más famosa de Punta Licosa.
Regalarse una excursión en barco a Punta Licosa es, por lo tanto, una experiencia inolvidable que se debe vivir al menos una vez en la vida: ¡no hay razón para resistirse al canto de una sirena tan hermosa!
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